martes, 1 de julio de 2008

Karma

Lo que fue aserrín en la boca del lobo herido
Hoy solo son granos de café lunar metidos en la vertebra esquelética de la gaviota amordazada,
vencida por los disparos a quema ropa y las ojivas de marmolita.

Lo que fueron retratos de jabón impregnados en las paredes del baño,
hoy solo son cascaras de tiza cuajada,
carbón de árbol carbonizado,
gemido duro que cierra la llave de paso del oxigeno universal.

Lo que fue amor incondicional y a primera vista alcanzado imánticamente en el viejo bar de la habana,
hoy ya no es mas fuerza centrípeta ni razón de asalto;
ni de mirada,
ni de lengua profunda.
hoy solo es el conjuro que se llevaron los cangrejos y los cisnes de cuello negro
en una larga noche de verano.

Lo que fueron gotas en los cirros, cúmulos y estratocúmulos,
Hoy solo son fractales ámbar/violeta que se acumulan alrededor de los hospitales,
en sintonía con los bypass,
con las ondas eléctricas de los ojos pálidos - fuera de órbita, adormecidos y lagrimosos,
que desesperados gritan por la ultima ralla salina antes del amanecer.

Lo que fue cuarto frío, con cigarros a medio tono,
y el vomito bulímico de la chica en el piso superior,
hoy solo es cubo de pan rasgado en la cámara de luz rojiza,
trancado por las pestañas y el petardo bien fumado,
dejando la cien, la neurona y la libido sobre la antena;
con un largo sorbo de taquicardia ventricular, que nadie quiso ni querrá atender.

Pedro Césped.

1 comentario:

"Una puerta abierta" dijo...

bohemio, fuerte, preciso...visceral nuevamente...
muy bueno.

;)